Un sandwich de muzzarella y tomate, como el que me acabo de comer, no es más que una pizza capicúa.
Piénsenlo.
martes, mayo 15, 2007
jueves, abril 12, 2007
De oído
Dos imágenes:
- Furia de luciérnagas
- Cardumen de zetas
domingo, marzo 04, 2007
Diálogo allá lejos y hace tiempo...
La Plata, marzo de 2002
Hoy, la demostración de ello (totalmente innecesaria).
(1) dormir contigo=estar solo * 2
(2) dormir contigo=soledad^2
(3) soledad=estar solo
De (1)
estar solo = dormir contigo/2
Reemplazando:
dormir contigo = (dormir contigo/2)^2
dormir contigo = 1/4*dormir contigo^2
dormir contigo*(1-1/4*dormir contigo)=0
La primera solución:
dormir contigo = 0
soledad=dormir contigo/2
Soledad=0
La segunda solución:
1= 1/4* dormir contigo
dormir contigo=4
Y como:
soledad=estar solo=dormir contigo/2=2
Soledad=2

- La soledad vale dos o cero.
- ¿Eh?
- Según Fito, "Dormir contigo es estar solo dos veces, es la soledad al cuadrado". La única manera de que eso se cumpla es que la soledad valga dos o cero, únicos números que, multiplicados por dos, dan el mismo resultado que elevados al cuadrado.
- Sos un imbécil.
Hoy, la demostración de ello (totalmente innecesaria).
(1) dormir contigo=estar solo * 2
(2) dormir contigo=soledad^2
(3) soledad=estar solo
De (1)
estar solo = dormir contigo/2
Reemplazando:
dormir contigo = (dormir contigo/2)^2
dormir contigo = 1/4*dormir contigo^2
dormir contigo*(1-1/4*dormir contigo)=0
La primera solución:
dormir contigo = 0
soledad=dormir contigo/2
Soledad=0
La segunda solución:
1= 1/4* dormir contigo
dormir contigo=4
Y como:
soledad=estar solo=dormir contigo/2=2
Soledad=2

lunes, febrero 26, 2007
domingo, febrero 25, 2007
Bon appétit
Sábado a la noche.
Sin saber y sin quererlo, una vez más se entreteje el dinamismo del libre comercio. De un momento a otro las palabras y los gestos dejan de ser simples manifestaciones de cada uno, para ser estratégicas campañas publicitarias con un target determinado. El resultado es el de siempre.
Sin saber y sin quererlo, una vez más se entreteje el dinamismo del libre comercio. De un momento a otro las palabras y los gestos dejan de ser simples manifestaciones de cada uno, para ser estratégicas campañas publicitarias con un target determinado. El resultado es el de siempre.
- ¿Sabés lo que pasa? Él es como un bocadito Marroc.
- Ajá.
- Vos en cambio, sos como una milanesa de soja.
- ...
- Sos la opción conciente, saludable y a largo plazo.
- ¿Y vos qué vendrías a ser?
- Yo soy un plato de mostacholes.
viernes, febrero 23, 2007
Historia verídica II
Día I: Un súbdito del Ser Supremo me manda un mail diciéndome que vaya a
trabajar.
O0 esclavo no contesta.
Día II: Un súbdito del Ser Supremo me llama diciéndome que vaya a trabajar.
O0 esclavo dice sisi y piensa nono.
Día III: Un súbdito del Ser Supremo me llama diciéndome que vaya a
trabajar.
O0 esclavo dice sisi y piensa nono.
Día IV: Un súbdito del Ser Supremo me llama y me pasa con el Ser Supremo,
que me dice que vaya a trabajar.
Maldición.

Día V. Epílogo.
Ser Supremo: ¿Cómo andás #####?
O0: Bien, bien.
Ser Supremo: Me alegro.
trabajar.
O0 esclavo no contesta.
Día II: Un súbdito del Ser Supremo me llama diciéndome que vaya a trabajar.
O0 esclavo dice sisi y piensa nono.
Día III: Un súbdito del Ser Supremo me llama diciéndome que vaya a
trabajar.
O0 esclavo dice sisi y piensa nono.
Día IV: Un súbdito del Ser Supremo me llama y me pasa con el Ser Supremo,
que me dice que vaya a trabajar.
Maldición.
Día V. Epílogo.
Ser Supremo: ¿Cómo andás #####?
O0: Bien, bien.
Ser Supremo: Me alegro.
Historia verídica I
Cortina era feliz
subía
y bajaba
hasta que un día bajó y no subió más
-¿Estás deprimida Cortina?
llamamos al doctor de cortinas
y le diagnosticó fatiga de materiales
compró medicina para cortinas y la curó
y estuvimos felices porque vimos a Cortina
subir
y bajar
hasta que
-ejem son 95 pesos-
el doctor habló
y dejamos de ser felices
subía
y bajaba
hasta que un día bajó y no subió más
-¿Estás deprimida Cortina?
llamamos al doctor de cortinas
y le diagnosticó fatiga de materiales
compró medicina para cortinas y la curó
y estuvimos felices porque vimos a Cortina
subir
y bajar
hasta que
-ejem son 95 pesos-
el doctor habló
y dejamos de ser felices
jueves, enero 26, 2006
Delirios y maldiciones
Bueno, la primer entrada. La verdad no sé qué voy a poner acá o en las que sigan. No sé si será tipo diario o explayarme en ciertos temas que me gusten, o qué. Igual lo más probable es que no lo lea nadie porque... ¿quién va a leer un blog que no se trata de nada? Exacto.
El tema es el siguiente. Tengo el presentimiento de que ha caído sobre mi una especie de maldición. Mala racha. Mala suerte. Que las leyes de la probabilidad se han roto (o se han flexionado o simplemente se hicieron las boludas en cuanto a mi respecta). Es que, hace más de cinco meses que no puedo organizar un puto partido de padel. Y lo he intentado eh? Con los compañeros de la facultad, con amigos de internet, con gente del trabajo, con gente de mi ciudad natal... en canchas pagas, en lugares clandestinos y en horarios diversos. Partidos de a cuatro (como debieran ser), de a tres o de a dos. Siempre hubo una complicación que hizo que todo se cancelara y me dejara con mis pantaloncitos de padel, mis zapatillas Fila (que son un número más grande) y mi paleta Dunlop, decepcionado.
Y hay más: ayer estaba mirando las semifinales del Abierto de Australia, ¿no? Me levanté cinco y media de la mañana (serían las siete y media pm en Melbourne), me hice un café, me senté frente al televisor. El primer set pasó volando tanto por la efectividad del revés paralelo de Nalbandian como por el hecho de que me quedaba dormido cada game y medio. El segundo fue emocionante: David llegó a estar 5 a 1 arriba contra Baghdatis y el chipriota logró igualar 5 a 5. ¡Maldito sinvergüenza! Por suerte lo quebró al mocoso y se quedó con el set. Después ya nada saldría bien. El chipriota (¿quéeee?) ganó los otros dos sets y cuando estaban creo que 2 iguales en el quinto, se va la imagen. Se interrumpe el servicio de cable. Genial! cuatro horas mirando un partido para nada. Me fui a acostar (serían las nueve y pico de la mañana). Cuando me levanto David había perdido las semis.
Hay más ejemplos, pero me aburrí. Seguramente seguirán surgiendo y los voy a seguir relatando. Y si no los invento, porque peor que estar maldito es estar semi-maldito y que la mala racha termine cuando uno empieza a denunciarna.
¿Tendrá que ver con la bruja de porcelana que me regaló mi tío para decorar el departamento al que me acabo de mudar? ¿Será por la alineación de los planetas? ¿El ying-yang? ¿El karma? ¿Habré hecho algo malo en mis vidas pasadas? ¿O será simplemente la sucesión de una serie de eventos poco probables? Quién sabe.

Baghdatis está jugando muy bien y por lo tanto se merece el lugar que alcanzó
— David Nalbandian
El tema es el siguiente. Tengo el presentimiento de que ha caído sobre mi una especie de maldición. Mala racha. Mala suerte. Que las leyes de la probabilidad se han roto (o se han flexionado o simplemente se hicieron las boludas en cuanto a mi respecta). Es que, hace más de cinco meses que no puedo organizar un puto partido de padel. Y lo he intentado eh? Con los compañeros de la facultad, con amigos de internet, con gente del trabajo, con gente de mi ciudad natal... en canchas pagas, en lugares clandestinos y en horarios diversos. Partidos de a cuatro (como debieran ser), de a tres o de a dos. Siempre hubo una complicación que hizo que todo se cancelara y me dejara con mis pantaloncitos de padel, mis zapatillas Fila (que son un número más grande) y mi paleta Dunlop, decepcionado.
Y hay más: ayer estaba mirando las semifinales del Abierto de Australia, ¿no? Me levanté cinco y media de la mañana (serían las siete y media pm en Melbourne), me hice un café, me senté frente al televisor. El primer set pasó volando tanto por la efectividad del revés paralelo de Nalbandian como por el hecho de que me quedaba dormido cada game y medio. El segundo fue emocionante: David llegó a estar 5 a 1 arriba contra Baghdatis y el chipriota logró igualar 5 a 5. ¡Maldito sinvergüenza! Por suerte lo quebró al mocoso y se quedó con el set. Después ya nada saldría bien. El chipriota (¿quéeee?) ganó los otros dos sets y cuando estaban creo que 2 iguales en el quinto, se va la imagen. Se interrumpe el servicio de cable. Genial! cuatro horas mirando un partido para nada. Me fui a acostar (serían las nueve y pico de la mañana). Cuando me levanto David había perdido las semis.
Hay más ejemplos, pero me aburrí. Seguramente seguirán surgiendo y los voy a seguir relatando. Y si no los invento, porque peor que estar maldito es estar semi-maldito y que la mala racha termine cuando uno empieza a denunciarna.
¿Tendrá que ver con la bruja de porcelana que me regaló mi tío para decorar el departamento al que me acabo de mudar? ¿Será por la alineación de los planetas? ¿El ying-yang? ¿El karma? ¿Habré hecho algo malo en mis vidas pasadas? ¿O será simplemente la sucesión de una serie de eventos poco probables? Quién sabe.

Baghdatis está jugando muy bien y por lo tanto se merece el lugar que alcanzó
— David Nalbandian
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